“Hay que elaborar un plan estratégico con China”

Así como los discursos políticos y las cifras económicas de cada día, los lazos comerciales de la Argentina y la República Popular China separan opiniones. Se escuchan voces de apoyo a los acuerdos firmados entre ambos países en los últimos diez años. Y suenan, también, críticas sobre un avance del gigante asiático en perjuicio de la matriz nacional.

Mariano Turzi, director del Programa Asia-Pacífico de la Universidad Torcuato Di Tella, observa ese escenario y elige ubicarse lejos de los extremos. “Personalmente estoy en un punto medio. Creo que falta para que el vínculo con China sea una política de Estado, como afirmó la presidenta Cristina Fernández, pero que hablemos de esta cuestión demuestra el gran crecimiento de la relación en esta década”, sostiene.

Es lunes por la mañana y, en los alrededores del Monumental, ya no quedan huellas de la multitud que horas atrás habitó el estadio. La actividad se traslada a unas cuadras de la cancha. El campus de la casa de estudios hierve con el ingreso de los alumnos, el ruido de teclas en las computadoras y las clases a cargo de los profesores. Turzi pone un freno a ese ritmo y, en el análisis sobre los lazos bilaterales, enfoca su interés en el futuro: “Deberíamos preguntarnos qué vamos a hacer con China entre 2014 y 2024. Y ahí se abre toda una serie de interrogantes, oportunidades y riesgos propios de una relación en crecimiento. Así como en un momento el planteo fue cómo manejar nuestro vínculo con Gran Bretaña y Estados Unidos, y cómo redefinir la relación con Brasil luego del retorno de la democracia, tenemos que replantear las bases de nuestro vínculo con China”.

-¿Y ese replanteo con el gigante asiático por dónde debe pasar?

-A nuestro país le falta ser proactivo. La Argentina tiene con China el vínculo comercial que China quiere, pero no el que la Argentina necesita. Me parece excelente y muy saludable adquirir trenes chinos, aunque observo que no está dentro de un plan integral de remodelación de infraestructura nacional. La idea de la política exterior es aprovechar el contexto y los socios externos para el empleo interno; eso es lo que no hay en este momento. China es una ola y para el marinero que no sabe dónde va, todos los vientos son negativos.

-Al sostener que la Argentina tiene con China el vínculo que China quiere, pero no el que la Argentina necesita, ¿considera que falta mayor poder de negociación?

-No, lo que está faltando es un plan estratégico, y hay que elaborarlo con urgencia. Ese plan no te lo provee China, ni Rusia, ni Estados Unidos. Es algo interno. Esto es como cuando viene un tsunami: si vos no sabés en qué posición vas a ponerte, lo más seguro es que la ola te dé vuelta. Falta una discusión interna y, para mí, la Argentina no sabe lo que quiere con China. Pero no estoy haciendo una crítica al gobierno de Cristina Fernández, sino a los gobernantes en general. En el caso de los ferrocarriles para la línea Sarmiento y otros ramales, compramos vagones chinos y lo celebro; me parece una decisión excelente. ¿Pero el trabajo argentino dónde está? Cuando uno mira cuánto cuestan, dónde está el joint-venture, la transferencia tecnológica y cómo impacta esta decisión en el empleo argentino, eso falta. No creo que sea por una debilidad relativa a la Argentina, porque el país tiene la capacidad y los recursos para negociar una mejor mano con China, y creo que hasta China estaría dispuesta a hacerlo.

-¿Y la discusión interna por dónde pasa? ¿Pasa por el ámbito político? ¿Por el empresarial?

-Aplaudo el rol que desempeña la Cámara Argentino-China, tanto para aunar intereses como para generar conocimiento. Cuando a veces hacemos las capacitaciones para dirigentes políticos en nuestra universidad, les pregunto por cinco ciudades de Estados Unidos y me las responden rápido. En cambio, cuando les pregunto por cinco ciudades chinas, y les regalo Beijing, Shanghai y Hong Kong, no saben el resto. Son dos, nada más. Para la relevancia de China en la Argentina, la clase política y empresarial no está preparada, más allá de ciertas cuestiones de protocolo, como la entrega de las tarjetas con las dos manos. Falta mucha comprensión. Los políticos que más han ido a China, o más han llevado la delantera en la relación, son los que tienen intereses electorales y réditos a corto plazo: el Ministerio de Economía, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Agricultura. Pero cuesta encontrar una fotografía donde el Canciller se encuentre en primer plano, lo cual es una señal muy negativa.

-¿Apunta al canciller Héctor Timerman o la Cancillería?

-Yo hago una distinción muy clara entre la Cancillería y el Canciller. Actualmente, tenemos leones guiados por corderos. Entonces, es muy nocivo el rol que tiene una persona que no está preparada para ocupar el cargo en el que se encuentra. Sé de primera mano que hay cuadros técnicos, profesionales y políticos de primer nivel en la Cancillería, pero lamentablemente se encuentran bajo un liderazgo, en este momento, que a mi criterio no maximiza el vínculo con China.

-Hablaba de oportunidades desperdiciadas al explicar la llegada de los trenes chinos, ¿qué otras oportunidades cree que se están dejando escapar en esta relación?

-En el área energética, la Argentina está en una situación que requiere replantearse su matriz energética. A partir de los biocombustibles, el descubrimiento del yacimiento de Vaca Muerta y el escenario de YPF, el país está en una situación al borde de tener una discusión fundacional con el tema energético. Y China es, en ese sentido, ávido comprador de recursos energéticos en el mundo. Además, entre 2013 y 2014, los chinos hicieron compras muy importantes, como las de Nidera y Dreyfus, a cargo de la cerealera estatal Cofco. Uno dice: cuidado, están reconfigurando el comercio mundial de granos. ¿Cómo se inserta la Argentina se inserta en este escenario? Cuando digo oportunidades perdidas, esto es como ocurre en un partido de fútbol: córner mal tirado es gol en el otro arco. Si uno no se inserta bien con China, pueden desarrollar capacidades propias que nos dejen al margen. Este tipo de cuestiones uno las ve cuando piensa a futuro, con un Plan Estratégico que eso nos falta y debe desarrollarse con urgencia.

*La entrevista fue publicada en la edición noviembre-diciembre de la revista OrientAr

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